El Servicio a Dios
- Gracia y Paz

- 2 oct 2025
- 1 Min. de lectura
Enrique Maní Adrián
La intención de Dios siempre ha sido hacernos como su Hijo, Jesús (Romanos 8:29), cuando contemplamos la vida de Jesús podemos apreciar que Él es el más grande ejemplo de ser un siervo. Toda su vida en la Tierra siendo hombre se centró en servir a Dios, enseñando, sanando y proclamando el Reino, dejó en claro que no vino a servido, sino a servir (Mateo 20:28). Otro ejemplo es la noche de su arresto, Jesús lavó los pies de los discípulos, dejándoles una enseñanza final de servir al otro: "Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis" (Juan 13:12-17)
Sin duda el más grande ejemplo de servicio a Dios es Jesucristo mismo, “el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres…” (Filipenses 2:6-8)
Un servicio genuino no puede separarse del amor. Podemos pasar por la rutina de servir a Dios, pero si nuestros corazones no están involucrados, nos equivocamos. (1 Corintios 13) deja claro que, a menos que nuestro servicio esté arraigado en el amor, no tiene sentido. El servir a Dios como resultado de un deber u obligación, aparte del amor a Dios, no es lo que Él desea. Más bien, servir a Dios debe ser nuestra respuesta natural y llena de amor para Aquel que nos amó primero (1 Juan 4: 9-11





Comentarios