Descansa en Aquel que nunca falla
- Gracia y Paz

- 2 oct 2025
- 1 Min. de lectura
Karen Gabriela Gachupín Cordero

¿Puedes dormir cuando estás angustiado? Muchas veces, nuestras emociones nos abruman y no nos permiten descansar. Sin embargo, la manera en que respondemos en esos momentos refleja el nivel de nuestra confianza en Dios.
En el Salmo 3, leemos a David huyendo de su propio hijo, Absalón. Aun en medio del peligro, él declara con seguridad: “Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; mi gloria, y el que levanta mi cabeza” (v. 3). Esa confianza le permitió decir: “Me acosté y dormí, y desperté, porque Jehová me sustentaba” (v. 5).
Pero la confianza en Dios no surge de un día para otro; se cultiva al meditar en su Palabra. El Salmo 1:2 nos invita a deleitarnos en la ley del Señor y meditar en ella de día y de noche. La fe crece al oír, conocer y guardar su Palabra en nuestro corazón (Romanos 10:17). Cuando llenamos nuestra mente de su verdad, nuestra perspectiva cambia y aprendemos a confiar, aun cuando no entendemos el propósito.
Es natural sentir tristeza, enojo o frustración cuando las respuestas de Dios no son las que esperábamos. Pero como dice el Salmo 13:5: “Yo confío en tu gran amor; mi corazón se alegra en tu salvación”. Aun cuando no veas el camino claro, puedes estar seguro de que Dios está obrando.
“Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza” (Salmo 56:3). Porque aunque todo a nuestro alrededor falle, Dios nunca falla. Podemos refugiarnos en su presencia y descansar en su fidelidad. Que la paz de Dios guarde tu corazón.





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